
1º Premio en la categoría
Servicios al paciente
Premio Excelencia Latina 2007
otorgado por la American Cancer Society
por el “Proyecto de salud para pacientes
oncológicos de la Fundación Apostar
a la Vida ” Santiago de Chile
Agradecemos la colaboración de:
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Testimonios
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Silvia Nuñez
En enero de 2008, en una mamografía de rutina, aparece un nodulo…el shock fue devastador, lo único que pensaba es ¿y si es cancer? No quiero morirme!...tenía terror, angustia, bronca, pensaba en la quimio como un veneno al que me tenía que someter.
Fue un terremoto seguido de un tsunami.
En abril ya estaba operada con diagnostico confirmado de cancer de mama, ganglio centinela y paracentinelas.
Se me practico una mastectomia, finalmente el cancer había quedado en el quirofano.
Inmediatamente la pregunta a la cirujana fue ¿ que pronostico tengo? ¿cuánto voy a vivir? La doctora respondio: vas a vivir loq ue vos quieras, pero tenes que cambiar tu forma de vivir!
Yo estaba animicamente destruida y no entendia ¿qué tenía que cambiar! Me sentía sola angustiada, aterrada, con bronca…mucha bronca, con mucho miedo.
Hoy puedo decir que la respuesta no la podía encontrar por que silvia la “super mujer” no sabia para que queria cambiar.
Que quiero cambiar?
Entre en internet y busque ayuda encontre la fundación apostar a la vida, asi llegue a iniciar el tratamiento psicoterapeutico de apostar a la vida.
Despues de muchas horas de tratamiento de grupo encontre la respuesta…ser la “super mujer” era lo que quería cambiar, con las herramientas que el tratamiento grupal me fue proporcionando yo pude cambiar y lo mas importantes es que sostengo esos cambios…hoy tengo la certeza y puedo afirmar que:
* el cancer se cura
* la quimioterapia es remedio.
* los controles son nuestros aliados
* yo soy yo…el otro es el otro
* me priorizo, me escucho, decido libremente, soy la protagonista de mi vida, de mi tratamiento y de mis controles, no tengo que satisfacer las expectativas de nadie ni tampoco esperar que otros satisfagan las mias.
* soy capaz de poner en palabras lo que me pasa
* puedo expresar mis sentimientos, decir puedo o no puedo.
* pido lo que necesito
* me descubro y me construyo diariamente
* pude romper con los mandatos, las enseñanzas familiares y culturales cuando me di cuenta que las habia adoptado como propias y que ya formaban parte de mis pensamientos.
* entonces refelxiones si son mios!!! Yo decido libremente y los puedo cambiar!!
* hoy tb puedo afirmar que los sentimientos no los puedo controlar pero si puedo decidir que hacer con ellos y hacia donde los direcciono.
* hoy puedo afirmar que nadie sabe cuanto vivira en cambio si podemos decidir como queremos vivir.
Agradezco a la vida tener esta segunda oportunidad y a todos mis compañeros pctes que en cada reunion formamos un grupo psicoterapeutico en el cual cada uno de los integrantes del grupo, somos protagonistasdel tratamiento psicologico, espejos de vida, agentes de salud y coordinadores.
Demostrando que si, si se puede curar el cancer
Que si, si se puede curar la metastasis psiquica
Y que si se puede cambiar para alcanzar una mejor calidad de vida y asi mas vida.
Quiero agradecerles especialmente por la ayuda solidaria, por ser maestras de vida y 2 excelentes proffesionales: a la dra silvia garsd y la lic. Ana goldfarb.
Muchas gracias
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Rubén Grimberg
"Son nuestras decisiones, y no nuestras circunstancias, las que determinan nuestro propio destino. “
En los primeros meses del 2007, debido a unos dolores en mi rodilla, me hice un chequeo pensando un problema articular y me detectan en el hemograma que la
formula estaba invertida, hice una biopsia de medula y el diagnostico fue leucemia linfática crónica. Tantas historias sobre el cáncer, sobre los tratamientos... y todo eso me desesperaba y lo peor...la muerte inminente.
Investigaba en Internet las estadísticas, cuanto me quedaba de vida, no hacía más que acelerar los tiempos, la angustia y la depresión. Me iba despidiendo de todos, cumpliendo al pie de la letra el manual del paciente con cáncer DESINFORMADO. DESINFORMADO que había otra historia, el de la Fundación Apostar a la Vida , un
lugar que desarrolla un Tratamiento Psicoterapéutico Grupal para pacientes
oncológicos y ese lugar era el mismo al que concurría a atenderme, el Hospital Ramos Mejia. Al principio dudé porque pensaba que iba a ver gente en estado desesperante y en realidad el que estaba desesperado era yo, no las personas que había ahi. Fue un BÁLSAMO increíble, descargué toda la angustia que traía y lo que sentía es que todos los que me escuchaban sabían de lo que hablaba, ya habían pasado por ese momento. Agregado a las palabras de los compañeros, ya en ese instante incorporados a mi, las psicoóncologas Silvia y Anita hacen su Extraordinario Trabajo de empezar a mostrar todos los recursos que tenemos y están tapados y escondidos por los mandatos, aquellos que nos dicen que no se puede.
SÍ, SE PUEDE. Es con trabajo, cumpliendo como si se tratara del tratamiento químico, medico. Este es EL TRATAMIENTO. Empecé a cambiar todos los factores de riesgo a los que estaba expuesto, superé los ataques de pánico, estaba empezando a hacer el Protagonista de mi vida. No es mágico, me llevo tiempo y acompañando ese proceso, mis controles mejoraban, mi parte física inmediatamente acusó recibo de mi nueva ACTITUD. Es esta misma Actitud la que me permite afrontar a la Leucemia Linfática sin tratamiento químico, ya que no lo tengo indicado en este momento. Ya no buscaba en Internet cuanto de vida me quedaba, veía que nuevos adelantos salían día a día, mejorando y ya curando definitivamente la enfermedad. Gracias Silvia, Gracias Anita, por el Inmenso Trabajo que desarrollan, Gracias a mis Compañeros, aquellos que lucharon y les ganaron a las estadísticas, Espejos de Vida en los que me inspiré, si
ellos pudieron, TODOS NOSOTROS TAMBIEN!, pongamos todo nuestro esfuerzo. tenemos una SEGUNDA OPORTUNIDAD!"
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María Prato
VIVIR LA VIDA POR QUE SI.
Siempre recuerdo mi primer día de grupo: di vueltas por la vereda sin decidirme a entrar. Pensaba que los asistentes a esas reuniones eran un montón de “fanáticos de la buena onda”, todos felices con sus cabezas peladas…me resistía a esa idea absurda de cáncer. Sin embargo entré y vi todos al grupo cantando alrededor de una guitarra. Confirme mis sospechas: ¡eran una secta de adoradores de la quimio!
Casi me retiro pero me detuve a escuchar la letra que acompañaba a la melodía que entonaban… de pronto comencé a llorar.
Esa canción me contaba que hubo momentos de tormenta, de miedo y de confusión, de angustia y desolación pero también una segunda oportunidad, un volver a empezar, del milagro de la vida y del darnos a luz nuevamente.
Mis lágrimas seguían saliendo, por primera vez alguien ponía en palabras mis sentimientos… alguien entendía lo que me estaba pasando.
Entonces me quedé.
En “Apostar a la Vida” descubrí que el mundo está lleno de enfermos terminales, personas grises, comunes y resignadas, que no necesito de un cáncer para sentirme amenazada. Que la pasividad de una vida sin sentido es mas riesgosa que el peor de los tumores. Que para el cáncer hay tratamientos, pero que no hay pastillitas para el alma, que el remedio mas curativo es la libertad de ser uno mismo y que ese cambio comienza en cada uno de nosotros. Que si sanamos la mente, sanamos la vida.
Sentirse pleno exige decisión, responsabilidad, aceptación y amor. Todo comienza con darse cuenta.
Si lo pienso, tengo todo por ganar, es mi oportunidad de darme ¡ LA GRAN VIDA !
Yo estoy comenzando pero no estoy sola, mis compañeros me acompañan. No obstante, vivir es mi batalla: no la que me toca sino la que elegí luchar.
Tengo una única certeza…mi vida empieza todos los días. ¡ESTA ES UNA BUENA NOTICIA!
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Jorge Padín
En 1997, hace 11 años y cuatro meses después de casarme, me diagnosticaron cáncer de colon del cual me operaron. Al poco tiempo una brutal metástasis hepática me puso al filo de la muerte. Mis médicos opinaron que era inoperable y propusieron hacer QT, de todas formas dijeron que viviría entre tres y cinco meses nada más; era paciente terminal y desahuciado.
Me sentía devastado, había recibido una tremenda bofetada en el alma, yo quería vivir pero la realidad era que me moría. Afortunadamente una amiga de mi madre me habló del grupo Apostar a la Vida , me recomendó ir porque me iba a hacer bien.
Estaba comenzando el Mundial de Francia 98 cuando concurrí un sábado, por primera vez al grupo. Llegué con expectativas, temores y mucha angustia. Lo que llamó poderosamente mi atención fue que los pacientes oncológicos de allí no estaban lamentándose de tener cáncer y consolándose mutuamente, sino su actitud positiva. Eran gladiadores de la vida que estaban peleando una lucha muy dura pero de pie y con convicción. En verdad yo quería ser como ellos y así me lo propuse. Con la ayuda de Silvia, de mis compañeros y de un gran maestro que para mí fue Hugo Basílico, fuí ganando en fe, confianza y esperanza; los cambios fueron muy grandes y notorios. Comencé un nuevo tratamiento con otro especialista y los controles de fin de año reflejaron una notable mejoría. Un año más tarde, en noviembre del 99 me operaron del hígado porque ya se daban las condiciones. Fue una intervención compleja en sí, ya que me extirparon el 65 % del órgano. Luego la situación se tornó muy difícil debido a sucesos inesperados, la infiltración de un pulmón y una infección severa, lo cual puso en riesgo mi vida durante dos meses, pero salí sano y sin cáncer. Las enormes cicatrices que surcan mi cuerpo son muestras elocuentes y un memorial de lo costoso que fue para mí recuperar la salud.
Apenas comenzada mi convalecencia en casa, de nuevo al ruedo. Esta vez mi esposa Adriana era quien se operaba de cáncer de mama. La acompañé con mis vendas sangrantes en aquellos momentos. Hizo sus tratamientos correspondientes y está bien. Por el tipo de cáncer que tuvo nos recomendaron rotundamente no tener hijos por el eventual peligro que representaba, y si quedaba embarazada nos sugirieron abortar.
Pero la vida pudo más, y Mayra tiene hoy seis años. Ella es verdaderamente "hija de la vida". En sus besos y abrazos siento que es Dios mismo quien me besa y abraza.
Acabo de cumplir 12 años ininterrumpidos en Apostar a la Vida , participé en muchos Encuentros como este. Mi testimonio más grande es quizá, más que transmitir palabras, el estar vivo, vigente y saludable. Afirmo rotundamente que EL CÁNCER ES CURABLE, QUE SE PUEDE, no lo digo de oídas, sino que hablo por experiencia propia.
Y a vos, paciente oncológico que aún no estás en Apostar, te digo que acá tenés tu lugar. Te llamo compañero y hermano. Te invito a recorrer el camino de la vida y la salud. Si yo pude, vos también podés. Que si, que si, que si. Muchas gracias!
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Nora Acosta
Hoy, después de muchos años en Apostar a la vida y de varios encuentros mi vida esta llena de logros, satisfacciones y proyectos por realizar.
Viví 2 acontecimientos que cambiaron totalmente mi vida.
Primero un diagnostico de cáncer, linfoma no hodgkin, que derrumbo mi mundo.
Como pude busque un lugar donde me contuvieran, estuvieran al tanto de los nuevos avances en la lucha contra el cáncer y comencé el tratamiento en el Instituto Roffo, donde me recibió la Dra. Marta Zerga que me contuvo, me contó de qué se trataba esta enfermedad y lo que mas recuerdo es la propuesta de luchar juntas contra el cáncer.
Desde el año 2000 al 2003 (con 3 recaídas) recibí 8 quimioterapias, acelerador lineal, , terapia de rescate , anticuerpo monoclonal y me preparé para un auto transplante de medula ósea
En este momento de mi vida ya no tenia esperanzas de que los tratamientos dieran resultados. Me sentía morir.
El segundo momento que cambio radicalmente mi vida, fue cuando llegué a Apostar a la Vida donde solo pude decir mi nombre entre lagrima y lagrima y segura que no llegaría a cumplir los 45 años porque me consideraba una fallecida.
A medida que asistía a los grupos se fue produciendo un cambio en mí, comencé a escuchar y a ver a mis compañeros Hugo y Sara que habían pasado por lo mismo que yo, que la lucha era intensa, difícil, pero que si ellos habían podido yo también podría.
Con gran esfuerzo mió y acompañada por los profesionales y mis pares me fui levantando, convencida que el cáncer marca un antes y un después y que ese después me quería como protagonista. Dándome una segunda oportunidad fui tomando decisiones postergadas que no me dejaban estar en paz con migo.
Así llege al Transplante de Medula Ósea, estuve 24 días internada, superando día a día este difícil tratamiento el cual fue todo un éxito, sostenida por mis hijos, mi madre (acompañante incansable) y todos mis compañeros del grupo.
Hace 9 años que me diagnosticaron cáncer, 6 años que concurro a Apostar y 5 años que estoy libre de enfermedad.
Desapareció la persona que llego al grupo con una vida anestesiada sin protagonismo.
Hoy decido como quiero vivir corriéndome de las cosas que me llevaron a enfermar.
Esto no es fácil ni milagroso. Es una lucha constante pero llena de logros en la búsqueda del disfrute y del bien estar.
Concurro a los grupos recibiendo a los nuevos compañeros como en su momento me recibieron a mi, demostrándoles que si se puede!!!!!!!
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Laura Aguirre
Mi nombre es Laura, tengo 57 años, hace cinco, al hacerme los controles anuales con el ginecólogo, me detectaron un carcinoma quístico en mi mama izquierda, cáncer, ¿qué palabra no?, esa palabra que paraliza a todos con solo nombrarla, eso fue lo que me paso, fue pensar en la muerte.
Me operaron, hice 67 aplicaciones de rayos y luego medicación por cinco años.
Después que me operaron pensé que ya estaba, que tenía todo resuelto, para mi sorpresa no era así,(aún no me había caído la ficha ), pero cuando me cayo busque ayuda, encontré a una compañera de yoga, me invitó a concurrir a un grupo, donde ella iba, Apostar a la Vida , y como la palabra lo dice, es lo que aprendemos, apostamos a “vivir”,
¿Cómo?, eligiendo vivir bien, aprendemos a ser nosotros los protagonistas de nuestra historia y por lo tanto podemos cambiar la historia que nos armaron, llena de mitos y mandatos.
Apostar a la Vida , es lo que me dio la fortaleza , para enfrentar la amenaza que fue el cáncer. Cuando llegue al grupo, llevaba una mochila, que fui cargando durante años, con miedos, angustias, dolor frustraciones, privaciones y tantas cosas mas.
En el grupo dejé toda esa carga y llene mi mochila con alegría, con herramientas y proyectos, con ganas de seguir, poque despues de un diagnóstico de cáncer, me di cuenta, ¡¡¡que si se puede!!!
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Eduardo Romano
Uno de mis compañeros en el grupo psicoterapéutico del Hospital Ramos Mejía formuló este deseo, y eso me provoco una reflexión al respecto. Voy a hablar de es a reflexión y de las resonancias que a mí, en particular, me produjo aquella frase. En general la filosofía de Apostar a la Vida , si no la interpreto mal, sostiene que factores psicológicos –tal vez sería mejor decir psicosociales- intervienen en el despertar, para decirlo metafóricamente, del oncogén de la enfermedad. Factores enfermos de nuestra vida cotidiana que de pronto facilitan la tarea de ese enemigo.
Es decir qu cuando uno recibe la mala nueva o diagnóstico de cáncer tiene que revisar, además de ponerse en tratamiento, qué condiciones de su vida de relación facilitaron ese proceso. De tal manera que no se trate de “volver” a nada, como deseaba mi compañero, sino de revisar lo que está o estaba enfermo en mis vínculos con los otros, familiares, amigos, superiores o subordinados en el trabajo, etc. y, es claro, eso me llevo inevitablemente a preguntarme cuánta enfermedad circula por lo que solemos llamar nuestra vida “normal”. ¿Hemos aceptado como normalidad lo que recortan los noticieros, radiales o televisivos, de lo que pasa en el mundo y en nuestro propio país? ¿Es normal que un medio como la TV , que debería estar al servicio de la sociedad, de todos nosotros, solo hable de sí misma y convierta por ejemplo, en materia de discusión, las intimidades de un par de imbéciles cualquiera? ¿Es normal que para vender un auto nuevo se necesite degradar a una joven, mostrarla semidesnuda o un poco más, agachada y de espaldas? ¿Es normal que por el mismo medio tan influyente se difundan escenas de películas reservadas para el horario de protección al menor durante todo el día y que son, por supuesto, las escenas que más pueden perturbar, por diferentes razones a los niños? ¿Es normal que el 40% de nuestra población viva en condiciones misérrimas, hacinadas en zonas anegadizas, verdaderos barriales, sin agua corriente ni sistema cloacal, y en las peores condiciones de convivencia promiscua?
Podría seguir y todos ustedes aportar datos aún más alarmantes sobre nuestra “normalidad”. Pero el dilema, para los pacientes que aceptamos como válido el planteo de Apostar, creo yo, es también otro. Como hacer para que esa “normalidad” no nos invada y nos contamine, cómo romper también con imposiciones y mandatos que oprimen nuestras vidas sin que, en muchos casos, nos hayamos dado cuenta de que nos pasa. Cuando llegué al grupo, lo primero que conté, si mal no recuerdo, es que yo estaba esperando “Mí” cáncer, porque en la rama paterna de mi familia ha sido la principal causa de muerte y yo, conscientemente o no, la esperaba. Hasta me atrevería a decir que no enfermarme de cáncer era traicionarlos.
Una de las coordinadoras escribió, una frase que convendría desterrar de nuestras vidas. La de levantarnos y decir “HOY TENGO QUE…” o algunas de sus variantes. Para poder sobrevivir, en ese medio hostil al que antes hice referencia, nos vemos forzados a cumplir con horarios, plazos, exigencias de toda clase. Ahora, lo reconozco, cada vez que la frase acude a mi mente, y no son pocas, trato de desterrarla o por lo menos de ver cómo puedo minimizarla, sacarle presión, desinflarla.
El cáncer, es otra de las cosas que aprendí en Apostar- y yo como enseño o enseñaba, trato de aprender lo más que puedo-, significa una segunda oportunidad para rectificar lo “normalmente” que estuvimos viviendo hasta el día de enfermarnos. Claro, uno asocia mecánicamente cáncer con muerte o por lo menos con plazo acortado de vida. En ese sentido, yo tuve un anuncio similar hace 25 años, cuando una apendicitis llegó a tal grado de infección sin que lo registrara, seguro porque estaba entregado a mi vida “normal”, que los gérmenes llegaron al hígado, tuve septicemia en la herida y un mes internado en terapia intensiva. Casi e muero. El trance me sirvió para cambiar muchas cosas de mi vida, para tratar de estar donde tenía ganas de estar y no donde tenía la obligación de hacerlo, para romper con muchas actividades “normales” que cumplía a diario. Hoy sospecho que tal vez no pude destruir toda la “normalidad” en la que estaba inmerso.
En fin, por detrás de lo que dije me asoma el gran interrogante de cómo saber hallar el equilibrio entre lo que la comunidad acepta como “normal” y lo que nos enferma de esa normalidad, lo cuál no es nada fácil. Está claro, en cambio, que el anuncio de cualquier enfermedad grave, como el cáncer, es también el anuncio de que algo está descompuesto en nuestra vida de relación. El desafío consiste en detectarlo y extirparlo, nunca en entregarse atado de pies y manos a lo que se suele llamar “una vida normal”.
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Ana Barthelemy
A ocho años del diagnóstico de cáncer. linfoma no Hodgkin, en ese momento tuve una operación y nueve meses de tratamiento con quimioterapia.
En todo este tiempo, me acompañaron y contuvieron las reuniones, con los profesionales y compañeros de Apostar a la Vida.
Gracias a los que me enseñaron que el cáncer se cura.
Gracias a los que me dijeron que después del cáncer hay un nueva vida, con ilusiones, alegrías y proyectos.
No bajemos los brazos, ¡Se puede¡¡¡
Trabajemos para evitar las recaidas, eliminemos los factores de riesgo, cuidemos nuestras defensas en cada minuto,valoremos lo que tenemos, no lloremos lo perdido.
Nuevamente gracias, a los profesionales que nos atienden, a la ciencia que avanza día a día.
Gracias a Silvia por crear esta fundación que permitió anidar en mi esta convicción de que la curación del cáncer es posible.
Los controles seguiran periodicamente y la asistencia al grupo también, porque este es el camino hacia la salud.
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Graciela Polack
Todo comenzó en el mes de julio de 2006.
Después de tener hemorragias constantes, mediante ecografía, detectaron pólipos en endometrio, me prepararon para una biopsia; a esta altura ni se me cruzo por la cabeza los resultados. Sin embargo el médico me comunica: “sra. Tendrá que operarse nuevamente” y luego de la cirugía “consultar con un oncólogo”.
En ese momento quede paralizada, no entendía nada, con mucha angustia pensaba en mis hijos, mi marido y mi muerte.
No podía salir de esos pensamientos, me preguntaba y preguntaba: ¿cómo puede ser que a los 49 años, con media vida por delante, pueda yo tener cáncer?
Pasaron los días, en octubre, me operaron.
Todo salió bien, me hicieron una histerectomía. Al darme de alta, la Dra. Me dijo: “hacé todo lo que el oncólogo te indique en el tratamiento”. Así fue¡¡¡ hice todo pero en mi interior había algo que me faltaba…
Toda mi familia me daba aliento, veía como me miraban y no me decían nada, veía la angustia en ellos…y yo, me preguntaba: “si a mi me dió todo bien, mi recuperación es excelente, entonces ¿qué me pasa?”.
Decidí, tengo que hacer algo más, para entender esta enfermedad, y así poder ayudar y ayudarme.
Un día una persona muy querida, me acerca un diario barrial, donde sale una nota, con el título, “Apostar a la Vida ”.
Al leerlo me sentía tan bien reflejada en sus palabras que decidí llamar: Resultaron ser un grupo de pacientes oncológicos donde se reunían todos los jueves. Fui tuve un recibimiento tan amable y comprensivo, de mis compañeros y la Dra. Silvia. En el grupo se escucha con atención, se comprende, y se ayuda a quienes asistimos …. Todos sabemos de que hablamos cuando decimos tengo cáncer.
De ahí en adelante se comienza a trabajar,
Cuales son los factores de riesgo que ayudan a desencadenar esta enfermedad.
Son increíbles las cosas que descubrimos. La Dra. Silvia garsd nos ayuda, nos habla y nos enseña que después del cáncer hay un antes y un después.
Hacemos cambios en nuestras vidas. Somos protagonistas, tomamos decisiones aunque a veces nos cuesta y las ejecutamos! Pero no hay nada imposible. ¿si se puede! Y quiero contarles algo ¿estoy feliz!!! Porque en abril acabo de cumplir mis primeros años!!!
Si nosotros pudimos ustedes también!!!
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Higinio Paré
Mi nombre es Higinio Paré, en mayo del año 2006 fui internado por una ulcera sangrante, que hizo que este muy anémico, por lo cual me dieron muchas transfusiones de sangre. El día 15 de mayo fui intervenido quirúrgicamente, en principio me diagnosticaron divertículos en el duodeno.
Fue una operación muy importante y riesgosa. Me quitaron parte del estómago y estuve varios días conectado a una sonda, alimentándome solo con líquidos. Me costo mucho recuperarme y volver a tolerar la comida.
Mientras tanto los médicos nos informaron a mi familia y a mí, que habían mandado a analizar la muestra del divertículo que me habían extraído.
Luego de unas semanas llego la noticia: lo que habían detectado era una especie de cáncer que crece en los tejidos blandos, denominado GIST. Cuando me entere de esto me deprimí muchísimo, tuve miedo y angustia. Volví a mi casa después de cuarenta días de internación, pero no dejaba de pensar en lo que me habían dicho. No tenía ganas de nada.
Mi esposa e hija insistieron en que busque un grupo de ayuda, para poder hacer una especie de terapia, para estar mejor, ya que el estado de ánimo no iba a ayudarme en la recuperación. Fue así como mi cuñada, Silvia Peralta, quien trabaja en la guardia del Hosp. Ramos Mejía, me informó que allí funcionaba un grupo llamado, “Apostar a la Vida ”, dirigido por la Dra. Silvia Garsd, para enfermos de cáncer y sus familiares. Tanto insistió que un sábado fui con ella y mi esposa, con miedo y vergüenza, porque no sabía con que me iba a encontrar.
Pero poco a poco me fui integrando y recuperando, gracias, no solo a la Dra. Silvia , sino también a la Lic. Ana Goldfarb, quien además de asistir a los enfermos, asiste a los familiares.
Hoy después de casi dos años, de que fue detectado el cáncer y de haber hecho los tratamientos correspondientes, puedo decir que en la última tomografía no se
han detectado rastros de enfermedad maligna macroscópica.
Entrar a Apostar a la Vida me ayudo muchísimo, ya no sentí mas angustia, ni miedo. No falto nunca a las reuniones, estoy muy a gusto y contento de haber encontrado este lugar, donde me siento tan cómodo con todo el grupo.
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Susana Edith Suarez (Esposa de paciente oncológico) Integrante del Grupo de Familiares y Amigos
Hola: Quisiera contarte que pertenezco al grupo de familiares de Apostar a la vida. Y digo pertenezco porque verdaderamente siento que ése es mi propio espacio y considero que los otros miembros del grupo me necesitan como yo a ellos.
Cuando yo empecé en el grupo, me sentía extremadamente SOLA. Sentía una gran desorientación. Porque frente al dolor de la enfermedad de mi querido esposo, no había lugar para ningún sentimiento más que para la angustia que me invalidaba completamente...Pero tenía muchas cosas por hacer! En especial, estar de pie para dar la enegía necesaria a mi esposo, a mis hijos, seguir trabajando, acompañando con fuerza, vivir.
En el grupo, cada sábado, mis compañeros y la Lic Natalia me ayudan a tomar concienca de que sí puedo seguir adelante. Con la ayuda de cada sábado renuevo mis fuerzas y aprendo a cuidarme para poder cuidar. Escuchando lo que sienten, piensen, creen, aprenden mis compañeros de grupo, cada sábado encuentro un espacio de salud para seguir apostando a la vida. Sin "palmoterapia", sin poner como objetivo el buscar amistades sino buscando el encuentro con un epacio psicoterapéutico que con el aporte de cada uno de los miebros del grupo, me ayude a conservar mi salud física y mental para continuar enfrentando al cáncer.
Aprendí a reconocer viejas costumbres, tendencias, formas de enfrentar los problemas que eran parte de mi vida y que no resultan saludables. Logré identificarlas con la ayuda del grupo, con los relatos de mis compañeros y las intervenciones de la licenciada, pude descubrir que en el medio del dolor que genera el cáncer resulta fácil apelar a esas viejas maneras que pudieran resultar muy enfermantes si no las detengo a tiempo.
Y me dí cuenta de que no me pasa sólo a mi! No comer, no domir, no ir al propio médico, silenciarme, no disfrutar de nada porque sentía un dolor enorme. El cáncer había entrado en mi familia! Pero en el grupo aprendí que concretamente podía cambiar.Y aunque cambiar es una tarea muy ardua, la sostengo en el tiempo con el apoyo de ms pares en grupo. Por eso no falto.Hago malabares para estar allí, cada sábado, porque necesito esas herramientas que me permitan armar el puente hacia la vida.
Antes me sentía tan agobiada que no encontraba el menor tiempo para mí. Nada valía la pena porque lo central era la quimio, los rayos, los medicamentos.Y ahora me doy cuenta de que puedo atender ese aspecto que sí es central, pero puedo hacerlo mejor si tengo salud y es lo que busco cada sábado de 16 a 18 hs en el grupo. Conservar mi salud y seguir acompañando en la lucha contra el cáncer.
Susana.
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Leonor Nieves (Carozo)
El paciente tiene la droga curativa más poderosa
En los medios de comunicación: televisión, radio, revistas, diarios, se habla de enfermedad terminal, de enfermo terminal, sabemos que se refieren al cáncer pero ¡Cuidado con nombrarlo!...hasta en las películas los protagonistas o algún personaje secundario que tiene cáncer siempre les va mal y rara veces se curan. Estos medios ¿no se han enterado que el cáncer se puede detectar cuando todavía no hay síntomas? Las prevenciones no se limitan al papanicolau, mamografías o al antígeno prostático. En los encuentros que Apostar realiza con los médicos se habla de todos los avances para descubrir la enfermedad en sus inicios…estos avances de la medicina tendrían que divulgarse constantemente en los medios...Si el cáncer fuera una enfermedad terminal yo no estaría hoy aquí…tuve tres veces cáncer: el primero en el año 1968 ginecológico, en 1992 el segundo de colón y el tercero en 1994 un carcinoma de piel en la cara. En los tres fui a cirugía y desde aquella primera operación (ya pasaron 40 años) nunca he dejado de realizar controles periódicos, que no son un sacrificio sino un beneficio; yo estoy curada, pero no solo por los controles; me curó darle un sentido a mi vida, tenía que curarme por mis hijos, mi esposo, mis hermanos, por toda mi familia, pero más que nada por mí. La medicina hizo mucho pero el mejor trabajo fue el mío…En el último cáncer ya estaba en Apostar y allí encontré los elementos para que así fuera; aprendí que los buenos estados emocionales, cambios de actitud, autoestima alta, ayudan tanto como el tratamiento médico. El paciente tiene la droga curativa más poderosa .Apostar me enseñó a vivir sin angustias, sin estrés. Motivos no faltan para esos estados; con Silvia aprendemos cómo manejarlos, nos ayudamos entre nosotros y de paso la ayudamos a ella también, que como nosotros tiene situaciones difíciles… hay pérdidas de seres queridos que dan motivo para la tristeza.
Víctor Frankl neurólogo y psiquiatra sobreviviente de los campos de concentración nazis escribió sobre la triste situación que le tocó vivir en aquellos tiempos: “Por muy adversas que sean las circunstancias que se nos presentan todos tenemos la responsabilidad de vivir. ”
Yo aposté a vivir y hace poco más de tres años, gané con el nacimiento de Joaquín mi nietito ¡Les aseguro que para mí no hay mejor medicina que verlo jugar, reír, hablar con su deliciosa media lengua y escuchar que me diga : ¡Abu vamos a jugar! .Por eso no me arrepiento de esta elección :Apostar a ganar la batalla me permitió vencer la enfermedad y disfrutar con aquellas pequeñas cosas que me hacen más feliz.
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Lía Noemí Bravo
Cuando me diagnosticaron cáncer de mama, pensé que moría y lloré hasta ya no tener más lágrimas.
Me preguntaba…..una y otra vez…… ¿por que a mí?
Fue entonces cuando conocí Apostar a la Vida.
La pucha !!!! Que si apuesta a la vida , es como estar en los brazos de mi madre, yo pude salir adelante, con la fuerza de mis compañeros los que me ayudaron a sacar mis propias fuerzas, sabiendo que cada uno de ellos es un espejo de vida en el cual me reflejo.
La doctora Silvia con su amor y sabiduría me enseña a ser un gladiadora, para seguir apostandole a la vida.
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Nilda Redruello
La aparición de un nódulo en la mama izquierda hace que consulte con mi ginecóloga (Dra. Hilda González) y luego de los estudio correspondiente el resultado determinó que era maligno. Esto ocurrió en mayo del 2006.
Realizan una primera biopsia en el Hospital Rossi de La Plata que confirma el diagnóstico y se realiza la cirugía en el mes de septiembre.
Luego de la operación y al visitar al oncólogo (Dr.Pelatti) me realiza una serie de análisis y controles con el fin de empezar con la quimioterapia y es ahí donde me comunica que deberá hacer una nueva cirugía para extirpar por completo la mama izq. pues la primera intervención no había sido bien realizada.
Paso por esta nueva intervención y ahora sí comienzo el tratamiento con quimioterapia durante 6 meses.
Todos los acontecimientos que describí anteriormente hicieron que necesitara ayuda psicológica, tanto en el aspecto anímico como físico , apoyo que fue sugerido oportunamente por mi oncólogo
Así llego a APOSTAR A LA VIDA
Así llego, gracias a Dios con todas las esperanzas puestas en él al Grupo APOSTAR A LA VIDA , (Silvia, Ethel, Gabriela)
En las charlas surgen sucesivamente las distintas causas que llevaron a que en mi cuerpo aparezca el nódulo: estrés, angustia causada por distintos conflictos familiares, de trabajo, etc.etc., que me llevaron a tener cáncer.
APOSTA A LA VIDA es mi tabla de salvación. Con la ayuda médica y psicológica se puede curar. Pero es obvio que el paciente debe sincerarse ante el Grupo, pues, ante esta enfermedad todos estamos en igualdad de condiciones.
Al ver sufrir a mis hijos y nietos no encontraba el camino justo. Me deterioraba día a día y ya no quería vivir más.
APOSTAR A LA VIDA me hizo y me hace sentir muy bien después de cada reunión. Mis ideas se clarifican, la ayuda psicológica, la contención y mis ganas de vivir SE SUMAN
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Tere Recalde
A qué venía?
Yo soy la Tere Recalde , tuve cáncer de mama.
Pronóstico: seis meses de vida.
Hace dos años vine a este mismo Encuentro y este mismo lugar. Me senté en los asientos de Atrás con miedo, desconfianza, con mucha ansiedad.
No sabía bien a qué venía
Comencé a a escuchar, adelantos científicos, charla de médicos, testimonios.
A todos les pasaba o pasaron lo mismo que yo.
La boca seca, los ojos nublados, doloridos los pies, sin poder contener la orina y lo peor que le puede ocurrir a una mujer: Pelada
Pasaba el tiempo, comencé a erguirme en el asiento, mis oídos y mis ojos no querían perder nada.
Salí varias veces a respirar aire fresco del río,humedecerme con la llovizna del día gris y frio. Abría los brazos y decía estoy VIVA.
Cada vez que entraba veía una luz, más fuerza, una esperanza que irradiaban los presentes. Esa luz, esa fuerza comenzó a hacer efecto en mi.
Ya no me importaban el dolor en el cuerpo, las zapatillas viejas, no tener el pelo.
Muchas veces erré el camino para llegar a las metas.
Pero esta vez no me equivoqué al ingresar a el Grupo Apostar a la Vida.
Pasaron dos años, me falta mucho que aprender, mucho que olvidar,me falta mucho que perdonar.
Apostar a la Vida me enseña su filosofíade vida. Sé que con todos ustedes a mí lado podré llegar a la meta "VIVIR" para lograr el objetivo de la luz y de la felicidad.
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SARA REY
Diagnostico: Leucemia Mieloide Crónica
En junio de 1995 me diagnosticaron lmc, me fue muy difícil afrontarlo, sentí que, todo lo que hasta ese momento había sido perfecto, se derrumbaba.La gran pregunta, ¿había sido todo tan perfecto?... ¿Por qué estaba yo tan enferma?... Si yo era excelente en todo, madre, esposa, hija, nuera, amiga,… cumplía con todo y todos, yo tenía tiempo,… estaba siempre dispuesta,… para los demás, y podía más de lo que me daba el físico…. ¿Y ahora?... ¿Qué pasaría con todos los demás, si yo no iba a estar? ¿Cómo se las arreglarían?
Yo me moría y en quien menos pensaba era en mí. Al diagnóstico le siguieron días de incertidumbre, muchos médicos, muchos estudios, el estar segura de que con cáncer se muere. Depresión, angustia, miedo de no saber que me deparaba todo esto.
Yo pretendía que todo el mundo cambie, porque yo era la pobre que se había enfermado. Llego el gran día,… para mi creo que fue uno de los más felices de mi vida, lo veo ahora a la distancia, en un programa de televisión estaban invitados pacientes del grupo APOSTARA LA VIDA, unas personas que hablaban de cáncer y no lloraban, no se lamentaban, no tenían miedo.
El día que llegue al grupo había entre otros tres pacientes con leucemia, cuando me los presentaron no lo podía creer estaban vivos hacia varios años,… aprendí que eran personas con una enfermedad llamada cáncer, que no eran cánceres caminando, como yo,… que no tenían cáncer psíquico,… aprendí que la única que tenía que producir los cambios y mantenerlos era yo, que yo me enfermé por la ausencia del NO, en mi vocabulario, palabra tan pequeña pero tan valiosa.
A partir de ese día todo fue mejorando, fue muy difícil enfrentarme a mi misma, pero lo logré, logre los cambios tan deseados, mis compañeros me sostuvieron en momentos duros de tratamiento, interferón, trasplante de médula, otra vez interferón pero con aracitín, la doctora Silvia me hizo notar las cosas que yo no sabía manejar y ocultaba inconscientemente. En mi recuperación fue muy importante el grupo psicoterapéutico, sin el no hubiese salido adelante, porque en ese lugar nadie me dijo… pobrecita tenés cáncer y me palmearon la espalda,… me palmearon la espalda y me dijeron adelante vos podés.
En el 2000 entre en un protocolo con Glivec, no fue fácil, pero tampoco imposible, puse toda mi energía en ese tratamiento, porque al fin,…. después de tantos años la ciencia trabajo para mi, dándome una medicación exclusiva. Ahora la leucemia no sería una enfermedad crónica, al cabo de 1 año yo estaba en remisión citogenética y molecular.
Hoy sigo en mi grupo, como coordinadora, recibiendo nuevos pacientes, alentándolos, contándoles que yo puede, que ellos también pueden, que nosotros somos los protagonistas de esta historia, que no estén en una cama esperando la muerte, que se levanten, que luchen por esto tan preciado que es la vida.
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ABEL GALANTE
Como no intentar explicarte, solo me acuerdo de mis cuarenta y pico de kilos, de cómo llegue al servicio de clínica del Hospital Durand, de un médico que firmo un papel, de guardia al servicio y de mi dolor que nadie creía, del desfile de médicos y practicantes.
Será sida, será una piedra en el riñón y de será en será treinta y tantos días perdiendo kilos, viendo morir compañeros de habitación, mis hijos chiquitos con ojos brillosos y mucho dolor.
Un diagnóstico que nunca llegaba, que nadie decía. Como no contarte de esa soledad, de ese no futuro, mendigando calmantes, mañanas de guardapolvos, interrogatorios repetidos, infinidad de dudas y miedos.
Un médico de viejo guardapolvo, con su nombre borrado intentando explicar lo inexplicable, y mientras se escapaba hacia la puerta, logré preguntarle: ¿Doctor cuál es su especialidad? Claro tantas palabras sin decir- soy oncólogo - respondió sin poder mirarme a los ojos.
Oncólogo, cáncer, la agonía de mis abuelos, la de tantos, la de papá, cáncer esa sentencia que nos grabaron en el murmullo de tías, de miradas esquivas, de voces en voz baja, todos los diálogos se convierten en despedidas, en esperanzas huecas, tiempo de pocos amigos, aparecen brujos, alternativos, gorgojos, tratamientos mágicos. Pero el dolor y la soledad son la única realidad, bronca del porque a mí, y una cirugía, series de quimios, vómitos, dolores, nuevos olores.
La desnudez sin pelo y un grupo de locos, en el Ramos Mejía, la sonrisa dulce de la Dra. Silvia y las burlas de Hugo, la historia de Isidoro y el nacimiento de Conejo.
Como no contarte, de mis cuarenta y pico de kilos, del click, de las primeras risas y de la valentía de mis compañeros de Apostar a la Vida.
De esa terapia sin protocolos, pero de vida concreta y coherente, esa sala de espera que no espera y de esos pacientes sin paciencia, locos del Sí Se Puede, locos enamorados de la vida.
Como no contarte que ya pasaron diez años.
Como no contarte que mi terapia es contarte.
Como no contarte que Sí, Se Puede.
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ROBERTO STUPIA
Buenos días.
Hace un mes Silvia me pregunto si iba a escribir unas lineas para este Encuentro, Enseguida le conteste ¿Otra vez? Ya es el cuarto año que doy mi testimonio, cuando la gente me vea me va a tirar tomates.
Fue cuando Silvia me dijo”¿Te pusiste a pensar lo que significa otra vez?”
Entonces me hizo reflexionar….
Decir “Otra vez” para nosotros significa:
* Que puedo seguir transmitiendo “ESPERANZA” a todos aquellos que esta dudando.
* Significa que somos muchos los que queremos y podemos salir adelante, y en esto de “PODER” creo que es indispensable “QUERER”
*Significa que cuando hacemos lo posible por “VIVIR BIEN”, la enfermedad se aleja.
*Significa que el cancer “NO” es sinonimo de muerte.
* Significa que evidente que “ALGO MUY BUENO “ encuentro en esta fundacion.
*significa que esta obra que encabezan Hugo y Silvia realmente funciona, creciendo cada día más, sobre todo con la reciente implementación de talleres en la nueva casa de "ARTE Y SALUD".
Quiero terminar diciendo que "QUIERO MUCHO" a este grupo de pacientes, familiares, profesionales y todos aquellos colaboradores.
Porque ue en un mundo donde abunda el descreimiento, el materialismo salvaje y la indiferencia.
Encontrar tanta gente que entrega su TIEMPO, sus ENERGIAS y sobre todo su CORAZON desinteresadamente para dar una mano a otro, es lo más maravilloso que puede ocurrirnos.
Los quiero mucho. Muchas gracias. |
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Dora Perez
En 2005 quedó en el quirófano un cáncer de mama, luego siguió el
tratamiento: quimio, rayos, etc. Pero recién se completó éste cuando
conocí Apostar a la Vida, una amiga muy querida me acercó el dato que
existía este grupo.
Yo pensaba que con el último rayo se completaba todo y no era así,
debía hacer cambios.
Al llegar al grupo entendí que podía comenzar una nueva vida, una vida
mejor, donde yo era protagonista, eligiendo qué hacer, dejando atrás
maneras de vivir donde me postergaba, en la que no podía o no sabía
decir no, ni disfrutar las cosas (por costumbres o quién sabe
porque).
En apostar nos dan herramientas para lograr hacer esos cambios, que
nos llevarán a esa vida plena y saludable, ya que ahora nuestro
sistema inmunológico está fortalecido.
Porque el tratamiento es todo, la ciencia que nos acompaña con sus
avances, la fe los que la tenemos, pero por sobre todo la fe en
nosotros porque podemos lograr cosas increíbles.
En 2008 descubrí que era celíaca, enfermedad que me complicó mi salud
mucho más que el cáncer, pero con la dieta correcta mejoré muchísimo.
Por eso les digo, éste es nuestro lugar! Les cuento que ya han pasado
más de cuatro años de la cirugía, que aprendí a esperar los controles
con tranquilidad y continuar con mi vida normalmente.
Porque sí, porque sí! Se puede!! |
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